Steve Jobs: la persistencia inamovible del emprendedor

Posted by on feb 8, 2013 | 0 comments

Steve Jobs: la persistencia inamovible del emprendedor

En 2011, después de ocho años de lucha contra un cáncer pancreático y un transplante de hígado, murió Steve Jobs, uno de los fundadores de Apple. Aunque
contaba con tan solo 56 años de edad al momento de su muerte, Jobs era considerado por muchos una figura imprescindible en la evolución de la tecnología durante las últimas décadas. Incluso sus mayores competidores siempre le reconocieron y elogiaron su talento y persistencia. “Es poco común encontrar a alguien en el mundo que tenga el impacto profundo que Steve ha tenido, con efectos que se sentirán durante muchas generaciones”, dijo Bill Gates, su rival en Microsoft.

Steve Jobs fue uno de esos individuos que siempre ven la copa medio llena y no medio vacía. De hecho, convirtió su lucha contra el cáncer en un motivo de inspiración para ayudarle a perseverar en todas las áreas de su vida. “Acordarme de que voy a morir pronto me ayuda a actuar con determinación”, decía. “Es la mejor manera de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya no hay razón para que no sigas tu corazón”. En junio de 2005, cuando Jobs fue invitado a la sesión de grado de cientos de jóvenes de la Universidad de Stanford, después de referir su vida en tres historias anunció que en la tercera hablaría sobre la muerte. “Si vives cada día como si fuera el último, algún día acertarás… Cada día me miro al espejo como si fuera el último”,
dijo, compartiendo una cita que leyó cuando tenía 17 años de edad, y que lo marcó profundamente. “Desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta era ‘no’, durante varios días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo”. Según Jobs, recordar que iba a morir pronto fue la herramienta más importante al momento de tomar las grandes decisiones de su vida ya que prácticamente todo —las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso— pierde importancia cuando
lo comparas con la muerte.
En el año 2003 Steve Jobs fue diagnosticado con
cáncer. A las 7:30 de la mañana de ese día se le realizó
un examen que mostraba claramente un tumor en
el páncreas. “Yo ni siquiera sabía qué era el páncreas”,
decía él medio en broma. Lo que sí recordaba con seriedad
es que los médicos le dijeron que era seguro que
se tratara de un tipo de cáncer incurable y que su esperanza
de vida era de tres a seis meses. “De hecho, el
médico me aconsejó que fuera a mi casa y comenzara
a poner en orden mis asuntos, lo cual no es más que la
forma médica de decir: ‘Prepárate a morir’”.

Ese día Jobs pensó mucho acerca del significado
de lo que acababa de oír. Significaba decir adiós. Vivió
todo un día con ese diagnóstico en su cabeza. Luego, a
la última hora de la tarde, le hicieron una biopsia introduciéndole
un endoscopio desde la garganta a través
del estómago y el duodeno hasta llegar al páncreas para
pinchar con una aguja y obtener algunas células del tumor.
“Yo estaba sedado pero mi esposa que estaba allí
me dijo que cuando el médico vio las células al microscopio
comenzó a llorar porque resultó ser una forma
muy rara de cáncer pancreático curable con cirugía”.
Jobs terminó diciendo: “Me operaron y ahora estoy
bien”. Pero la realidad fue otra; aún tenía un gran tramo
para avanzar. En un principio se opuso a cualquier tipo
de operación prefiriendo tratar su cáncer con una dieta
especial de vegetales y frutas. Y aunque logró su objetivo
de mantenerse sin cirugía durante nueve meses con
un cáncer que suele ser fulminante, después de un tiempo
debió someterse a una operación. No terminaba de
convencerse de su enfermedad ya que aún tenía mucho
que hacer. Steve Jobs nunca se detenía ante nada y éste
no sería el momento para empezar a hacerlo.
De hecho, el deterioro de su salud no fue la primera
de sus luchas. Hacia 1985 Apple, la empresa que fundó
junto a su gran amigo de la juventud, Steve Wozniak,
tomó como decisión a través de la Junta Directiva que
él ya no estaría en el organigrama; estaba despedido.
Jobs sabía que su vida giraba alrededor del desarrollo
informático, de manera que continuó investigando
en nuevas áreas relacionadas a este campo. Durante
el tiempo que estuvo alejado de Apple reorganizó sus
ideas, planeó el siguiente paso sin pérdida de tiempo y
un año después, mientras buscaba dónde invertir, supo
de un grupo de desarrolladores gráficos que manejaban
el lenguaje 3D creado por él en la compañía The Graphics
Group de propiedad del cineasta George Lucas.
En 1986, compró la división de animación digital por
$10 millones de dólares y la rebautizó Pixar convirtiéndola
en el estudio de animación más exitoso del mundo
y se la vendió a Disney por $7.400 millones de dólares,
no sin antes lograr millonarias ganancias con películas
como: Toy Story (1999), Monsters Inc. (2001) y Buscando
a Nemo, la más taquillera.
Steve Jobs fue la imagen del hombre incansable que
dispuso para el mundo moderno nuevas tecnologías en
la eficiencia de diferentes ámbitos como: los procesos
internos de una oficina, el desarrollo del cine, la televisión,
los sistemas telefónicos, la edición musical y fotográfica,
desarrollos que se encuentran en millones de
casas o cerca de nuestras vidas en los portátiles, iPods,
iTunes, iPhones, iPads, smartphones y mobile apps,
para mencionar solo algunas de sus contribuciones a la
época actual y futura.
La suya fue una vida entregada a los avances informáticos
que marcó un hito de insistencia y determinación
sin límites. Sus decisiones fueron arriesgadas, sin
tiempo a detenerse a pensar en los “reveses de la vida”,
actitud que reflejó desde sus inicios cuando percibió
que lo que tenían “entre manos” con Steve Wozniak en
1974 era grandioso y fundaron su empresa con apenas
$1.000 dólares. Un gran ejemplo del poder que engendra
la toma de decisiones.

No fue fácil para Jobs recuperarse en el 2009 del
trasplante de hígado que además incluyó la pérdida de
la vesícula, parte del estómago y del páncreas y la parte
superior del intestino. No obstante la vida de Jobs es
hoy más que nunca, cuando su presencia física ya no
está en este mundo, un ejemplo de tenacidad y un verdadero
tributo al poder de la motivación.
En el 2011, a pesar de presentar su renuncia como
asesor, continuó ofreciendo su incansable labor como
Presidente de la Junta Directiva de Apple. Su comunicado
del 25 de agosto desde Cupertino (California), decía:
“Creo que los días más brillantes e innovadores de
Apple están por llegar. Y esperamos ver y contribuir a
ese éxito en mi nuevo papel”.
Los sinónimos que he utilizado a lo largo de este capítulo:
“perdurar, insistir, tenacidad, perseverar, mantenerse,
determinación, no desistir y no darse por vencido”
son calificativos suficientes para perfilar lo que fue
la vida de Steve Paul Jobs.

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